Desaparición de las evidencias dificulta investigación en Guanare

La Patilla

Tomada militarmente la ciudad de Guanare por disturbios en contra de de la muerte de un niño

Cinco inmuebles de Guanare, estado Portuguesa, fueron marcados por la violencia de los pobladores, que se enardecieron al conocer la muerte por tratos crueles del niño de 5 años de edad, el pasado primero de diciembre. La discoteca Cobacha, la Casa del Pastelito y las viviendas de Doris Oropeza, Anneys Montilla y de una funcionaria policial destituida recientemente del Cicpc fueron destruidas. Nadie se atreve a ingresar a esos lugares. Se convirtieron en símbolos de repulsión. “Somos gente pacífica. Ni cuando nos falta el agua durante 20 días salimos a protestar. No estoy de acuerdo con los disturbios, pero sí con el sentimiento de indignación”, indicó Digna Quevedo, habitante de la ciudad.

La arremetida de los residentes de Guanare no sólo acabó con las propiedades de los detenidos por el homicidio del niño; los detectives vinculados al caso aseguran que las investigaciones se han dificultado debido a la desaparición de posibles evidencias durante los saqueos e incendios de los locales y residencias de los imputados.

“Actuamos a tiempo para privar de libertad a los presuntos victimarios, pero eso no impidió que se desmantelaran las casas y negocios”, destacó un detective que no quiso ser identificado.

Guanare de luto

Por el crimen fueron detenidos Anney Montilla, Gelliknet González, Valentina Oropeza, Doris Oropeza y Yure Hernández. Ellos son señalados de complicidad en la muerte del niño, que sufrió tratos crueles y abuso sexual. Ninguno ha confesado ser responsable del maltrato al infante. Evitan inculparse y cuidan sus declaraciones, señaló una fuente vinculada al caso.

Los detectives investigan, especialmente, el entorno de Montilla, y no descartan la participación de otras personas en la muerte del niño.

Amenazados por el pueblo

Los parientes de los detenidos por la muerte del niño se convirtieron en desplazados. Con excepción de Rosa Quevedo, madre de Gelliknet González y abuela de la víctima, los familiares del resto de los imputados decidieron desalojar sus viviendas de forma provisional.

“Tenemos miedo, estamos corriendo peligro. Tuvimos que mudarnos de la casa. No tenemos la culpa de la muerte del niño, la cual lamentamos como seres humanos”, dijo Bernardo Hernández, hermano del enfermero Yure Hernández, privado de libertad por su presunta complicidad en el crimen.

El pánico porque pudiera ocurrir otra arremetida es generalizado. Son contados los que se atreven a identificarse al ofrecer declaraciones a la prensa. “El saqueo a las casas fue una cosa tan fea que todavía no podemos dormir por la preocupación. Pensamos que nos iban a matar a todos. Si hubo culpables, la Fiscalía se encargará de darles condena, pero no pueden venir a agredirnos porque solamente fuimos vecinos”, recordó un hombre cuya vivienda está cerca de la de Doris Oropeza, imputada por complicidad.

Guanare pide paz

La muerte del niño revolvió a Guanare. La más reciente acción fue sustituir los adornos navideños por globos blancos y consignas contra la muerte del niño, el maltrato infantil y peticiones de paz. “Nos pintamos del color de la paz. Ya basta de violencia en el país y de arremetidas contra personas inocentes. El asesinato de ese niño debe ser el último”, insistió José Martín Delgado, empleado de la barbería Clarisa. Él pide la pena máxima para los imputados por el crimen. “Todos son cómplices de alguna manera. El que menos tiene responsabilidad, también es culpable por haber callado los maltratos al niño”, dijo. No hay rincón de la ciudad en el cual sea ignorado el crimen.

Los pobladores se adueñaron de una rutina llena de alertas. Se paran en las esquinas, plazas, kioscos o, simplemente, en el lugar más accesible, para leer sobre el caso en la prensa. Resguardan a sus niños en las casas. Intentan divulgar con rapidez las acciones de calle para participar de manera masiva, y conversan de forma reiterativa sobre el tema. “Estoy segura de que si hubiésemos sabido sobre el maltrato al niño, lo hubiera defendido el pueblo entero. Y si no lo cree, mire a su alrededor y vea la multitud que movió el niño. Estamos muy dolidos por su asesinato”, subrayó Briceida Jiménez, mientras se perdía en una multitud que se movilizaba el viernes en Guanare, para exigir justicia.

About these ads

Una respuesta

  1. Este es un delito que debe ser repudiado y estar atento a las actuaciones de la fiscalia y tribunales de impartir justicia. Y tener presente que hay varias meneras de hacer una protesta pacifica sin llegar a la violencia. Nosotros como ciudadanos somos los mejores fiscales para retribuir esa justicia y ademas pedir con consenso la aplicacion de unas asertivas politicas criminales para evitar la impunidad y minizar los delitos.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 179 seguidores

%d personas les gusta esto: