En una plaza medio vacía, la Plaza Bolívar de Caracas, un grupo de pueblo, solo chavista, entre muchos mirones que ni levantaron la mano, se le entrega la corona al Monarca-Dictador; dándole permiso con las leyes habilantes meternos el dedo profundo de una, sin vaselina, mientras el resto de millones de venezolanos se hacen la vista gorda jugando plastilina con la patria…




