Respetando la opinión de todos ustedes: diversas, complejas, radicales, suaves, escatológicas, perversas, caidas de la mata, profundas, arrechas… yo creo y confío en el pueblo de Venezuela.
Tarde o temprano llegará nuestra libertad. Se acerca el fin de aquel ser que ha contaminado la patria. Ha intentando ponernos a pelear. Casi lo logra, pero no, no pudo. Es más grande ser VENEZOLANO.
Pronto nos volveremos a abrazar sin importarnos el color ni el estatus social.
Nada de lo que hemos realizado es en vano. Nuestra lucha vale oro. No la despreciemos.
Nuestras lágrimas de estos largos años se convertirán en sonrisas y en alegría. No perdamos la fe ni la esperanza aunque veamos lo que vemos actualmente.
Prohibido olvidar nuestras lágrimas las cuales pronto se transformaran en lágrimas de alegría.
Eso es un decreto.
Prepárense para darlo TODO de esa forma recibiremos lo anhelado.
No somos sumisos ni pendejos, tampoco apáticos. VENEZUELA se respeta y estos malandros van de salida. Lo que digo es la verdad, no, para levantar ánimos. La historia de este país así lo confirmará.
Que tengan ustedes felices sueños… ya que ellos existen para que luchemos por hacerlos realidad.