Los vergonzosos embajadores de Hugo Chávez

Por Gustavo Coronel

Chaderton: de lo peorcito que Chávez controla

Un embajador es representante de un país. Lo que hace y lo que dice son tomados en ese país como una muestra de lo que es el país. A juzgar por los embajadores que tiene y ha tenido la Venezuela de Chávez, nuestro país debe aparecer ante el mundo como de lo último.

El embajador venezolano en Kenya ha sido acusado de acoso sexual por tres de sus empleados, no empleadas. Lo que es fundamental en este caso  no es la orientación sexual del hampón sino su abuso de poder y el desprestigio que su conducta da a nuestro país.

Un ex-embajador de Hugo Chávez en Paraguay fué expulsado de ese país por haber acosado sexualmente a su secretaria. Lo trataron de trasladar a Costa Rica y allí no lo aceptaron.

Los embajadores en México y en Argentina fueron retirados  a pedido de esos gobiernos por haberse inmiscuído en los asuntos internos de esos países,  al promover y financiar candidatos presidenciales del agrado de Chávez. Elías Jaua no fue aceptado como embajador de Chávez en Argentina, ya que allá conocían  bien su trayectoria de malandro.

El embajador Chaderton ante la OEA se ha convertido en un vulgar amanuense de Hugo Chávez. Es el ejemplo de sumisión más abyecta que tiene el chavismo.

El ex-embajador de Hugo Chávez en España, Isaías Rodríguez, colocó el nombre de Venezuela en el tope de las naciones más ridículas del planeta, al actuar torpemente en el caso de los etarras en Venezuela y con su horrendo poema al equipo campeón de fútbol. Al ser expulsado de España fue trasladado a Italia, donde afortunadamente no ha dicho ni ñe.

Los  embajadores ante las Naciones Unidas, llámense Francisco Arias Cárdenas o Jorge Valero, han sido especialmente vergonzosos. Arias es una piltrafa humana que insurgió contra la democracia, llamó a Chávez genocida, rebrincó la talanquera  y  ahora le lame las botas al sátrapa. Valero es un robot que defendió el régimen de Gadaffi hasta el final y actualmente defiende el régimen de Assad por orden del sátrapa.

Embajadores con más sustancia intelectual, como Alfredo Toro, son especialmente culpables por haberse plegado a la pesadilla chavista en silencio. Este señor ya nunca podrá lavar su reputación.

La embajadora en Holanda, Haifa Aissami, es una abogada y jueza que actuó como acusadora de los comisarios hoy presos. Miembro de una familia que tiene una turbia historia en Venezuela, ha sido demandada en Holanda por abusos contra los empleados de la embajada.

Los hay mediocres e incoloros como el ex –magistrado del tribunal Supremo de Justicia, Iván Rincón Urdaneta (Colombia), hoy plegado al chavismo por razones que todos conocemo$, o como Carlos Martínez Mendoza, un tarifado impúdico (Argentina), o como la inefable pareja de baile de Aristóbulo, la señora Urbaneja, embajadora de Chávez en Chile, reina de la patanería en un país civilizado.

Esta colección de pesadilla ha puesto el nombre de Venezuela por los suelos.

El “equipo” diplomático de Chávez ha estado bajo las ordenes de un palangrista como Rangel, un ex- terrorista como Alí Rodríguez y de un chofer del Metro como Maduro. No pueden ser mejores que ellos.

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Una respuesta

  1. Tristemente cierto!….
    No acertamos una,desde que permitimos que esta orda de coprofagos rigieran en nuestra amada Pequeña Venecia!!!

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