Cinismo, ejército y Paraguay

Por Gustavo Coronel

Hugo Chávez ha dicho ayer lo siguiente, frente a las fuerzas castrenses: “un día dije yo [que ustedes eran] chavistas y la burguesía saltó como hiena y resulta que ahora ustedes [en referencia a los militares] han tomado esa categoría, bueno, chavista también porque el chavismo no es Chávez, el chavismo es el patriotismo. Ser chavista es ser patriota”.

Esto lo dijo ante el silencio de los castrenses, término que viene del latín que significa “campamento’ pero que suena demasiado como “castrados”. Esta es la enésima vez que Chavez llena de mierda el dictado constitucional de apoliticismo de las fuerzas armadas, al asimilarlo al culto de su personalidad. Lo hace, de nuevo, frente al silencio cobarde del alto mando militar.

Esta abierta violación del mandato constitucional , con la aceptación de los “castrenses”,  reitera el golpe de estado que Chávez ha estado dando con impunidad durante todos estos años, un golpe de estado caracterizado por la complicidad de las instituciones: ejército, asamblea nacional, el poder mál llamado Moral, el CNE y funcionarios reducidos a payasos y marionetas del sátrapa.

Ello contrasta dramaticamente con su denuncia de la destitución del presidente paraguayo, Fernando Lugo, por el congreso de ese país. Esta denuncia ha sido coreada por el ALBA, institución creada por el sátrapa a realazos petroleros. Y hasta por muchos demócratas convencidos, por haber visto en ella una simple maniobra política. Los demócratas convencidos merecen más respeto en su apreciación y hay campo para el debate, no así el hipócrita déspota venezolano.

¿Que ha sucedido en Paraguay?

En uso de la constitución y en apego a su artículo 225 el Congreso de Paraguay ha decidido la destitución de Fernando Lugo sobre la base de cuatro o cinco cargos fundamentales. Uno de ellos es haber permitido la política en los cuarteles. Este cargo es interesante de contrastar con lo que hace Chávez en Venezuela con entera impunidad. Lo que hace Chávez aquí es mucho peor que lo que hizo Lugo en su país. Lo decidido por el Congreso de Paraguay es, por extension, una rotunda condena de lo que hace Chávez en Venezuela. Otro de los cargos contra Lugo fue su incapacidad manifiesta en controlar la inseguridad. En Venezuela la inseguridad es aun mayor que en Paraguay. De nuevo en este caso, el Congreso paraguayo pareciera estar destituyendo a Chávez.

Pareciera, por lo tanto, que Chávez protesta el juicio en contra de Lugo porque se parece demasiado al juicio que se le pudiera seguir a él en Venezuela, si existiese gente decorosa y con testículos bien puestos  en nuestras instituciones.

Chávez critica también la celeridad con la cual se desarrolló el juicio contra Lugo. Claro, comparado con lo que él ha hecho (nada) con la Comisión de la Verdad sobre los sucesos de 2012 en Venezuela, los paraguayos han actuado bastante rápido. De nuevo, lo sucedido en Paraguay es como ponerle un espejo enfrente a la bruja paracaidista y mostrarle su extrema fealdad en tecnicolor.

Lo que Chávez y su jauria no entienden es que en Paraguay existe, por mandato constitucional, la facultad del Congreso de llevar a cabo un juicio politico. En los Estados Unidos también existe esta facultad por mandato constitucional. En Inglés se llama “Impeachment” y fue lo que se le aplicó a Richard Nixon en su momento. Ello, por cierto, fue saludado por todos los demócratas del mundo como una muestra de la fortaleza de la democracia estadounidense. La jauría chavista critica la decisión en Paraguay porque ahora se trata de uno de los suyos. Esta facultad constitucional se enraiza, con diferencias impuestas por el tiempo y las circunstancias, con los juicios de residencia en el Derecho Indiano, al cual debían someterse todos los funcionarios públicos en las colonias españolas. Que sea conveniente o no tener esta disposición en la constitución es otra discusión. Pero hablar de golpe de estado en Paraguay es absurdo, cancifer. En Paraguay existe esta disposición y los cancilleres de Unasur debieran tener ésto en cuenta. Si quieren llévense a sus embajadores de Paraguay, esos celestinos y celestinas de la diplomacia, pero no intervengan en Paraguay.  Unasur  guarda silencio frente a los desmanes de Chávez. El otro que bien baila, Insulza, pide el regreso de Cuba a la OEA y critica lo sucedido en Honduras y, ahora, en Paraguay. Este inmenso Club de Cobardes es una verdadera verguenza para la región.

Chávez: eres un cínico que ve la paja en el ojo ajeno pero no el bosque en el tuyo. Te conozco, mascarita.

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