BOLETIN DE NOTICIAS Nro. 239

Henrique Capriles Radonski Presidente de Venezuela

Se sugiere a todas las personas y organizaciones políticas y ONG que apoyan a Henrique Capriles, e incluso al mismo candidato, que al referirse al Candidato del Gobierno en cualquier contexto, se refieran al susodicho como “EL PRESIDENTE SALIENTE”, para conformar así una Matriz de Opinión que seguro lo afectará seriamente durante el lapso de días por venir antes del 7 de Octubre.

Franzel Delgado Sénior. Médico – Psiquiatra

Antídoto contra el fraude (ParteII)

Gral. de División (Ej.) Carlos Peñaloza

El fraude electrónico, del cual hemos venido hablando con propiedad técnica que no ha sido desmentida, es un procedimiento para cambiar los resultados electorales mediante la manipulación de los paquetes de data que es enviada desde las mesas electorales hasta la sala de totalización del CNE. Esta manipulación puede hacerse fuera de los centros electorales, en salas situacionales ilegales. La tecnología existente  permite esta vagabundería sin presencia y aun sin conocimiento del CNE, ni de la Oposición. Esta artera maniobra cibernética escapa también a los controles manuales de los testigos de mesa. El ardid es técnicamente posible, pero hay varias maneras de frustrarlo: 1) mediante el conteo en tiempo real de los resultados a medida que van llegando al CNE; 2) a través del conteo manual de las mesas no auditadas; 3) cortando físicamente el acceso a centros ilegales; y 4) asignando llaves o contraseñas divididas que permitan descifrar los datos solo a personas autorizadas. Empezaré por las dos primeras contramedidas antifraude, que son las más sencillas:

Es difícil entender por qué el CNE adquirió un complejo y costoso sistema computarizado para acelerar el conteo y totalización de los votos para luego tener que  esperar varias horas antes de dar los primeros resultados. Esta sospechosa antesala  ha pasado a ser parte de la picaresca venezolana. Es natural suponer que el CNE está esperando instrucciones “de arriba” para dar resultados producidos en algún lugar secreto. Las plañideras explicaciones de los rectores simplemente no son creíbles. Sorprende que hasta ahora, en sucesivas elecciones, la Oposición no haya exigido la aplicación de una medida que impida este innecesario y sospechoso período de espera.

El “tiempo de guiso” debe ser eliminado. Las triquiñuelas informáticas son difíciles de detectar durante su ejecución, pero es fácil descubrirlas a posteriori mediante auditorías hechas a las actas finales de votación emitidas por las máquinas electorales. Las auditorias informáticas previas no son confiables porque las instrucciones a los sistemas pueden ser cambiadas en cualquier momento. Mientras el CNE no autorice los requerimientos que presentará Capriles para impedir el fraude, entonces no es aconsejable que se repita la nefasta experiencia de Manuel Rosales declarándose derrotado a las primeras de cambio.

El 7-O es probable que sea necesario solicitar un conteo manual y una nueva totalización actualizada, seguida de una auditoría computarizada de los nuevos resultados manuales. En esta auditoría cada mesa debe estar en capacidad de “bajar” la data que utilizó el CNE en la hoja de cálculo definitiva que contiene la tabulación global de todas las mesas, para luego hacer en cada mesa la comparación correspondiente. El nuevo conteo  debe hacerse al día siguiente de las elecciones. Si el CNE autoriza esta solicitud y la Oposición tiene testigos en todas las mesas durante esa actividad, el fraude será casi imposible de cometer. (Esto da idea de la importancia que tienen y la responsabilidad que cargan los testigos de la Oposición, quienes deben darse enteros en su tarea).

Si el CNE no lo autoriza esto significa darle luz verde al fraude. Si este procedimiento de conteo manual de las mesas no auditadas es hecho en forma transparente, el país debe aceptar el triunfo del candidato que salga ganador. Esa es la única forma en que el Gobierno y el CNE pueden evitar el estigma histórico de haberse robado las elecciones. Si el CNE no acepta estas comprobaciones, quedaría en evidencia su sesgo y la masa de votantes engañados se darían cuenta que se intenta robar la elección. Las consecuencias de este desmán serían impredecibles.

De intentarlo la trampa estaría clara y el riesgo de una revuelta social por una ciudadanía indignada sería incontrolable. Ante esta situación, los militares no cumplirían órdenes de disparar contra sus compatriotas. Eso se lo han hecho saber a Chávez incluso los oficiales a quienes las circunstancias personales obligan a una máxima lealtad. En todo caso, la base del triunfo es la asistencia multitudinaria a las urnas electorales. El voto masivo es el ingrediente clave en el antídoto contra el fraude. Las dos contra medidas anti fraude  descritas son casi suficientes para asegurar la pureza de la totalización. Aun así es recomendable tomar las otras medidas que mencioné para desmantelar las trácalas informáticas y exorcizar definitivamente el fraude.

Con el nuevo plan de transformación, el IPSFA ahora será de todos (Esa información está en la página web del http://www.ipsfa.gob.ve). Lo más interesante es que Usted, compañero de armas, y Yo seguiremos pagando y contribuyendo para que el régimen utilice al IPSFA como instrumento político de su narco-revolución. Piensan convertirlo en una escuela de combatientes. Ya nos quitaron el Hospital Militar para convertirlo en un elefante blanco más de la salud… ahora pretenden utilizar nuestros ahorros para convertirlos en otro ente ineficiente más de este oprobioso gobierno.

SEGUID EL EJEMPLO QUE GUAYANA DIO

Para quienes todavía dudan de las posibilidades de victoria de Henrique Capriles Radonski, la reciente elección de la directiva sindical de Ferrominera Orinoco constituye una demostración de por dónde van las cosas. Conviene conocer sus particularidades. La plancha vencedora, presidida por Rubén González, el hombre que estuvo 17 meses preso por encabezar una protesta de sus compañeros de trabajo, debió enfrentar un cuadro comparable, en el plano nacional, con las condiciones que el ventajismo oficial ha impuesto para favorecer a Chacumbele.

En el caso de la empresa del hierro, lo primero con lo que tuvieron que lidiarlos ganadores fue con la incorporación chimba a la empresa de nada menos que 2.476 trabajadores innecesarios, “extras” para la operación Fraude, saltando la nómina de 3.224 a 5.700. La idea era que esta nueva masa habría de asegurar el triunfo de la plancha oficialista. Pero, como dice la vieja salsa: “Se ven las caras pero nunca el corazón”.

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