Y dale con el mercenario

Por Manuel Malaver
La Razón / ND

Chávez inventó un juguete nuevo: un presunto mercenario norteamericano (de origen latino) que está siendo interrogado en este momento por el G-2, la DIM, el SEBIN, el CICPC y el propio jefe de Estado en persona.

Y la verdad es que lo necesitaba, porque ignorado por Henrique Capriles al extremo de sólo referirse a él (cariñosamente) como “el viejito”, declarado por el presidente de los Estados Unidos, Barack Omaba, y el Jefe del Comando Sur, Douglas Fraser, “como un vecino inofensivo y hasta simpático”, conocido en la diplomacia de la región como “el nuevo mejor amigo de Juan Manuel Santos”, y sin el consuelo de que ni siquiera el paroxístico expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, lo tome en cuenta, pues pareciera que Chávez ha entrado en cólera, y alzando los puños ha gritado: “!Desgraciados gringos y su cachorro, Capriles, se van a acordar de mi…Les voy a inventar una!”.

El recurso de inventar una amenaza nacional o internacional cuando un dictadorzuelo está en problemas es de lo más trillado, y pasa, desde declararle la guerra a un vecino, hasta denunciar que se es objeto de una invasión, pasando por descubrir una mamarra de conspiración donde resultan involucrados la oposición, el Departamento de Estado, el Vaticano, el Estado de Israel y cuanto bicho de uña arrojó Dios en este mundo.
El invento de Chávez, sin embargo, creo que rebasa los límites de la más gruesa chapucería, no encuentra igual en cuanto a tosquedad y falta de imaginación, y creo que asaltará las páginas del libro de récord Guinnes por su falta de credibilidad que debe acercarse al -0 por ciento.

Más o menos mapeo el contexto del país cuyo presidente fraguó tamaño mamarracho, tan insólita bastedad: una Venezuela en paz donde se realiza un proceso electoral sin incidentes ni choques que auguren una preocupante alteración del orden público, relaciones amistosas y de intercambio creciente con los vecinos y, el presidente del país que Chávez etiquetó como su enemigo público No 1, Barack Omaba, de los Estados Unidos, diciendo que es un buen muchacho y casi, casi que un buen aliado.
Entonces ¿alguien podría explicarme en qué guerra vino a participar ese despistado mercenario gringo de “origen latino”, para cuáles atentados, actos terroristas, voladuras de puentes y asaltos de cuarteles e instalaciones militares fue contratado?

¿Es posible que un mercenario pierda su tiempo viajando a un país campeón olímpico en la “habladera de pendejadas”, y cuyas medallas de oro lleva 14 años acaparando su presidente, Hugo Chávez, ya caracterizado en la historia como “el más gárrulo” jefe de estado de todos los tiempos, llevándole una morena a hablachentos del tipo Mussolini, Hitler, y el mismísimo, Fidel Castro?

Mercenario, si mal no recuerdo, es una palabra de origen latino que en lenguas romances, y muy en especial en nuestro español, define al que cobra un salario por participar en una guerra como una máquina de matar, y con prescindencia de ideologías, partidismo, banderías, principios o país.
Creo que tiene que ver con el salarium, que era una ración de sal que se le suministraba al soldado romano como parte de su paga.

En otras palabras, que de ser verdad, y no un fraude ni un fiasco típicamente chavista, ese mercenario, ese señor matón, debería estar en Siria, donde un amigo y mantenido de Chávez, el carnicero Bashard Al Assad, ha asesinado 10 mil demócratas sirios en lo que va del año, o también en pandillas de dictadores que los usan para reprimir la oposición de sus países como con Lukashenko, Putin, Ahmadinejad (todos panas del que les conté), o en Afganistán, Pakistàn o en guerras tribales de África donde están en juego el poder, los recursos naturales o los fanatismos religiosos.

Entonces, que me responda, Chávez ¿qué hace un mercenario en un país en paz, arruinado, además, por una creciente crisis económica, destartalado, deshecho, y donde el mismo (que es el hombre más rico de América latina), difícilmente podría darse el lujo de gastarse 100 mil dólares mensuales en un mercenario?

Y mucho menos podrían hacerlo “sus enemigos”, los que llama la oligarquía o burquesía, que son unos ricos pobres (o pobres ricos) azotados por la inflación, los impuestos que le rapiña el SENIAT, las vacunas que pagan para protegerse de corruptos, asesinos y secuestradores, y coimas de los altos, medianos y pequeños funcionarios, y que no se van a meter en camisas de once varas, sino a esperar que el 7 de octubre Venezuela vote mayoritariamente contra Chávez, lo desaloje de la presidencia y elija a Henrique Capriles Radonski.

Y, pienso yo, que del pánico, del terror, del susto a esa inevitabilidad fatal e inapelable fue de donde salió el famoso mercenario de Chávez, pues, ¿qué mentira más útil que descubrir al mercenario, interrogarlo y anunciar que confesó y dijo que: “Lo mandó el presidente, Barack Omaba, y el jefe del Comando Sur, Douglas Fraser” habla Tareck El Aissami “y todos encompichados con el nazi Capriles, y con los banqueros y los empresarios, interesados en impedir que Chávez gane con los votos que le atribuyen las encuestadoras IVAD, Hinterlaces y GIS-21, y han decidido sacarlo de juego de un balazo.

Disparado por el mercenario, quien había traído un fusil con mira telescópica, y bazookas, y obuses y hasta un drone que tenían listo en un aeropuerto clandestino en Charallave para fugarse después de su crimen, acompañado de sus cómplices mas connotados, entre los que figuraban, Ramón Guillermo Aveledo, Henry Ramos, Isabel Carmona, Omar Barboza, Teodoro Petkoff y…!cáiganse de espaldas!…Luís Miquilena”

Total que, escándalo, abominación, sacrilegio, apostasía, Chávez llamando a defender la patria para ver si le quita unos voticos a Capriles y no es derrotado con el 15 sino con el 10 por ciento y “el Flaquito” recorriendo el país y preguntado: “¿Dónde está luz, y el agua y las viviendas, y las carreteras, y los hospitales y las escuelas y por qué asesinaron 200 venezolanos este fin de semana?”.

Pero espérense, que la parte más bochornosa, tragicómica y risible de la trama del show no ha llegado y es, cuando Tareck El Aissami, anuncia que el mercenario confesó y lo veremos en horario estelar en cadena nacional por Venezolana de Televisión.

¡Y cosa más grande, caballero!…A las 8 aparece un mulato como recién salido del horno de Guanabacoa, hablando un spanglish mayamero y diciendo que sí, que él fue captado por los imperialistas, Oswaldo Álvarez Paz y Carlos Alberto Montaner y que se vio con Capriles en Margarita, pero antes vio a Julio Borges en Cayman Island y lo engancharon para asesinar a Chávez, pero que llegó a Venezuela y se encontró con un país tan feliz, tan limpio, tan abastecido, sin cortes de electricidad y agua como los que hay en Miami, ni la pobreza que deambula por todos los Estados Unidos, y con tal seguridad en las calles, que renunció a sus perversos fines y está ahora con la revolución.

“Pero quien realmente me convenció de apartarme del mal camino” dice el mercenario “fue el presidente, Chávez en persona, el cual, durante 5 días lo dejó todo, campaña electoral, reuniones de gabinete, Gran Misiòn Vivienda, para hacerme un acucioso interrogatorio. Lo iban a buscar del “Comando Carabobo”, y él les decía que no lo molestaran, que esa era la gran tarea de su vida, salvar la revolución, y lo mismo cuando le avisaban que se habían caído puentes, derrumbes, barrios, escuelas, hospitales, él decía que eso eran pamplinas y que lo dejarán solo, pues se sentía como Fidel, después de Bahía de Cochinos.

Eso si, todos los días le traían la prensa internacional con el escándalo del mercenario gringo, las declaraciones de Barack Obama, Douglas Fraser e Hilary Clinton y las leía con un extraño brillo en los ojos”.

La historia del mercenario gringo, y esta crónica terminan cuando el gobierno cubano anuncia que el asesino también quería matar a Fidel y a Raùl y exige sea extraditado a la isla, solicitud que es aprobada en minutos por el TSJ y la Fiscalìa General de la República y el mulato gringo recién salido del horno de Guanabacoa, sale expulsado a su país de origen donde jamás ha salido una línea, ni un comentario sobre su caso.

En cuanto a Chávez, se incorporó el último mes a la campaña electoral, algo más gordo, cansado, agotado, queriendo hablar del caso del mercenario gringo… pero inútil, ya sus seguidores y opositores… lo habían olvidado.

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