Corazón malvado

Por Charito Rojas

Henrique Capriles Radonski próximo Presidente de Venezuela

“Una cosa es sentirse o creerse el corazón de la patria y otra cosa es sentir la patria en el corazón”. Henrique Capriles Radonski, candidato presidencial de la Unidad.

Un Presidente debe ser como un buen padre de familia para sus gobernados. Un buen padre vela porque en su hogar haya respeto, salud, techo, comida, educación, seguridad y valores. Un buen padre ama por igual a todos sus hijos, aunque haya algunos que le den más trabajo que otros.

Los Presidentes de Venezuela, sobre todo los democráticos, han sido al menos cuidadosos en la forma pública de dirigirse a sus gobernados. Nadie escuchó nunca a Páez, a Gómez o a Pérez Jiménez dirigirse con verbo insultante a los venezolanos. Hasta los más rudos se bañaban con una pátina de decoro al ataviarse con la banda presidencial. Incluso un personaje grotesco como “El Cabito” Castro adquirió cierta prestancia con la Presidencia.

Entonces, ¿es el actual jefe de estado representativo de lo que ha sido hasta el momento la majestad presidencial en Venezuela? No sólo se trata de modales, vocabulario, educación, conductas públicas, sino también de valores fundamentales: familia, amistad, lealtad, honor, respeto.

El candidato presidente ha agredido a los ciudadanos venezolanos con un verbo soez, pleno de insultos y amenazas, sin consideración hacia su rango y hacia el respeto que debe a sus gobernados. Se comporta como un militarote basto, cuyas ofensivas expresiones no perdonan afectos (“Marisabel, prepárate que esta noche te doy lo tuyo”) y se disparan sin piedad contra sus oponentes políticos que él, civilizadamente, considera “enemigos”: “frijolito”, “traidor”, “pitiyanky”, “plastas” “lacayos del imperio”, “escuálidos”, “burgueses de m…”, oligarcas”, “apátridas”, “majunches”.

En su escala de valores, ser “hijo de papá y mamá” es una ofensa y no lo deseable. Por supuesto, dentro de su analfabetismo emocional e histórico, comete barbaridades como llamar “nazi” a un descendiente de sobrevivientes judíos de campos de concentración alemanes.

Como en todas sus campañas, repentinamente se acuerda del amor, y adopta corazones tricolor y fotos abrazando viejitas, cuando lo normal es verle vociferando, vestido de militar y con el puño en alto. Y después de que bota sapos y culebras por esa boquita, viene la Misión Lástima, dando gracias a Dios por haberle salvado del cáncer para concluir su gran obra revolucionaria.

Pero el pueblo que lo seguía ciegamente ahora ve realidades, gracias a 14 años llevando palo de su amado comandante. La molestia, mejor dicho, la madre arrechera que se ha apoderado de quienes han puesto el pecho por la revolución y ahora ven que no les cumplen las promesas, es la más negativa influencia electoral.

Están furiosos los damnificados, los empleados públicos a los que tuercen el brazo para que permanezcan en las filas rojas, los pacientes de los hospitales destruidos, los que tienen que hacer colas para comprar gas, para sacarse un documento, para inscribirse en una misión, los que pasan días completos sin luz, los que no tienen agua en sus casas (independientemente que se trate de un rancho o de una mansión), los que sufren el transporte público. Y hay un buen número de venezolanos que cobrarán el 7 de octubre la muerte de un ser querido, el robo de sus pertenencias, la expropiación de su propiedad.

La lista es infinita y ésta es solo un resumen de los más insatisfechos.

La diferencia entre un mal gobierno y un gobierno malvado es la intención del gobernante. Este ha querido jorobar a los venezolanos por los mecanismos más canallas vistos nunca en este país.

A cuenta de una revolución que es puro gamelote y embuste, se han reformado leyes que han castigado severamente los derechos individuales y colectivos de los venezolanos. Más de 3.300 violaciones a la propiedad privada se registran, con su secuela de desempleo, pobreza y dolor (¿recuerdan a Franklin Brito?); si al despojo se agrega el insulto y la humillación de un séquito de procaces aduladores, no nos podemos explicar cómo todavía haya venezolanos votando por el gobierno más malvado que hayamos tenido nunca.

Tal vez si guardara silencio se notara menos la enormidad de la tragedia que vivimos. Pero escucharle diciendo que el “imperio” está en decadencia, mientras se pavonea por la única medalla de oro ganada por Venezuela en los Juegos Olímpicos, nos obliga a preguntarle por las 140 medallas y el primer puesto deportivo mundial ganado por ese país tan decadente. Por favor, ¿por qué no se calla?

Debería seguir buenos y grandes ejemplos, diferentes al de su padre putativo Fidel. Harry Truman, Presidente nº 43 de los Estados Unidos salió de la Casa Blanca y de ejercer como el hombre más poderoso del mundo, a retirarse en la única casa que poseía, en Missouri, herencia de los padres de su esposa. Cuando se retiró de la vida oficial en 1952, todos sus ingresos consistían en una pensión del Ejército de $13,507 al año. Al enterarse el Congreso de que se pagaba hasta sus estampillas, le aprobó una pensión retroactiva de $25,000 por año. No admitió que lo escoltase el Servicio Secreto y conducía su propio automóvil.

Cuando le ofrecían puestos corporativos con grandes salarios, los rechazaba diciendo: “Ustedes no me quieren a mí, lo que quieren es la figura del Presidente y esa no me pertenece. Le pertenece al pueblo norteamericano y no está en venta…”.

Como Presidente se pagó todos los gastos de viaje y la comida con su propio dinero. Harry Truman escribió un notorio pensamiento: “Mis vocaciones en la vida siempre fueron ser pianista de una casa de putas o ser político. Y para decir la verdad, ¡no existe gran diferencia entre las dos!”. Fue un gran Presidente, que supo diferenciar entre el cargo y su persona, que no se volvió loco con el poder y la opulencia y que no intentó modificar la Constitución para quedarse per sécula en la Casa Blanca. Entró pobre e ilustre y salió pobre, humilde e ilustrísimo. Ejemplos de por qué una nación es poderosa y envidiada por quienes solo tienen capacidad para la destrucción.

Si vemos el desarrollo de la campaña electoral, el hombre tiene razón de estar nervioso y gritar tantas necedades. La ola alrededor de Henrique Capriles es cada vez más nutrida, un entusiasmo que no se veía desde hacía décadas en el país acompaña las caminatas y visitas a pueblos olvidados del gobierno, que ven en Capriles una esperanza cierta y posible. Por eso, ya estamos otra vez en el capitulo “me quieren matar”, visto ya los de “la oposición golpista no va a reconocer mi triunfo” y “el fascismo tiene planes ocultos para desestabilizar el país”.

Ahora, obviando los canales diplomáticos regulares, el gobierno informó directamente a Washington que había apresado a un norteamericano, presunto ex marine. Supuestamente, según el comandante, este señor ingresó ilegalmente al país con tenebrosos fines. Lo cierto es que esto huele al cuento del derribo del avión presidencial con una bazooka, a paracachitos, a cualquiera de los cuentos chinos que tienen 14 años echando sin ningún rubor, prueba, ni respeto por la inteligencia de los venezolanos.

La verdad es que con esa campaña en carroza, con la rebelión de los chavistas contra el “dedazo”, con un discurso gastado, que fastidia a quienes lo han oído mil veces, sin propuestas y rodeado de malvivientes, cualquiera estaría fuera de quicio. Sobre todo si se enfrenta no sólo a un candidato fresco y asertivo, sino a un país que hoy como nunca percibe lo malvado de ese corazón.

AQUÍ ENTRE NOS

* La ministro de salud, Eugenia Sader, llegó al Hospital Oncológico de Valencia con un inusitado despliegue militar. Ingresó con sus acompañantes en los quirófanos, violentando normas de asepsia, chequeó los equipos de radioterapia e hizo una declaración: “Aquí todo está funcionando, las denuncias son un show mediático”.

Los pacientes, indignados, ahora están exigiendo disculpas de la Ministro. “¿Cómo es posible que diga que es un show cuando nosotros los pacientes con cáncer hemos denunciado la paralización constante de los equipos, porque si no nos hacen el tratamiento, acortamos el tiempo de vida?”, protestaban. La ministro hizo su inspección a la hora en que ellos no están. Por otra parte, dicen que el personal técnico no tiene ninguna necesidad de apagar o dañar un equipo del cual depende la vida de cientos de enfermos. Pero Sader cree que hay sabotaje.

Hasta dijo que pediría al Sebin una investigación. Lo único cierto es que el acelerador lineal viene fallando por los continuos apagones y la planta que ofreció la ministra la esperan en ese centro oncológico desde hace 7 años. Anunció la coronela ministro que en los próximos días hará una visita a la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (Chet). Veremos qué dice ante el caos y carencia de los más elementales recursos en el principal centro público de salud de Carabobo.

* El candidato presidencial Henrique Capriles Radonski estará a primera hora de este viernes 17 de agosto comiendo panelitas de San Joaquín, en el eje oriental de Carabobo, donde tiene previsto recorrer siete poblaciones, además de ir a los municipios Los Guayos y Carlos Arvelo. La gira cerrará con una gran concentración en el barrio Sucre de Guacara, en horas de la tarde. Después de su clamorosa visita a Valencia, ahora “el flaco” se adentrará en territorio hasta ahora chavista.

* En Maracay se reunió un grupo de los fundadores del Movimiento V República (MVR) para reunificarse y apoyar a Capriles Radonski. La organización, fundada en 1997 por Hugo Chávez, está organizando actividades en todo el país para defender el ideal originario de la reconstrucción nacional. El encuentro fue organizado por el capitán Carlos Guyón y estuvieron presentes, entre otros, los ex constituyentistas Hermann Escarrá, Alberto Jordán Hernández y Haydée Franco, el ex canciller coronel Luis Alfonso Dávila, los generales Antonio Rivero y Graterol Calles; además del fundador regional del MVR, Jorge Rodríguez, la ex legisladora Amarilis González y Raúl Emilio Baduel, en representación del general Raúl Isaías Baduel. Aclararon que no están fundando un nuevo partido sino renovando un compromiso moral con el país.

Una respuesta

  1. EL SOCIALISMO: es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria… Wiston Churchill

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