La campaña de Chávez se vuelve más desesperada

SOSChavez

El Flaquito, nuestro póroximo presidente

La semana pasada publicamos una serie de artículos detallando las acciones desesperadas de la campaña de Chávez mientras trata de lidiar con un candidato que sufre de una enfermedad terminal y un electorado cada día más desilusionado por un PSUV que abusa del poder. El PSUV ha hecho todo lo posible, con tácticas viles como el abuso obvio de su derecho a las cadenas, manipulando al CNE e incluso espiando a ciudadanos comunes para darle a Chávez una ventaja.

Sin ideas nuevas, y con un candidato que claramente no es lo que era en tiempos pasados, la campaña desesperada continúa con las mismas estrategias, y están fracasando. Por ejemplo, el CNE, conocido por ser controlado por el PSUV, reprimió a Capriles por llevar una gorra tricolor. Los venezolanos, sin embargo, aparentemente no estaban de acuerdo con los sentimientos del PSUV y el CNE. La gorra se ha convertido en un símbolo de la campaña de Capriles, y se ha proliferado por toda Venezuela. La hipocresía era demasiado obvia: Mientras Chávez pasea por las calles de Venezuela rodeado de amarillo, azul y rojo, trata de impedir que la oposición use los mismos colores.

A la misma vez, los venezolanos se están cansando de asistir a eventos montados para ver al paciente paseando en su coche fúnebre de campaña. Su paseo por Antímano tuvo pocos asistentes. En cambio, los residentes dieron a conocer sus sentimientos con un cacerolazo, ahogando su evento con el ruido que hicieron desde sus balcones mientras el paciente pasó por abajo. Luego, en un intento por evitar otra demostración así, Chávez hizo un evento lejos de casas y balcones. Privado de la oportunidad de señalar su frustración, los venezolanos decidieron no asistir. Muy pocas personas asistieron a este último evento. Avergonzado y confundido, el PSUV tuvo que cancelar otro evento. Muchos sospechan que el paciente estuvo demasiado enfermo para asistir, no obstante, también es posible que el PSUV simplemente tuviese miedo de la imagen del paciente moribundo pasando por calles vacías.

Chávez también sigue con las cadenas en lo que, a primera vista, parece a toda velocidad. Pero, por todo el tiempo que pasa diciendo palabrerías por toda Venezuela, sólo tiene un promedio de 36 minutos por día. En comparación a la gira de Capriles, quien visitó 100 pueblos en sólo 29 días, el paciente sale escaso. El Chávez antiguo era famoso por dar discursos de siete u ocho horas de duración, y por viajar por todos los barrios de Venezuela. Hoy el paciente no puede lograr nada así.

También explica por qué, a pesar del control de los medios de comunicación del PSUV, las cortes y las autoridades electorales, las encuestas muestran su caída. Los datos ahora indican un empate virtual entre los candidatos. El paciente ha buscado convencer a algunos de su supuesta cura, pero su incapacidad de hacer una campaña efectiva revela la verdad. Además, con el aumento de fracturas dentro del PSUV, los venezolanos se sienten más libres y capaces de expresar sus opiniones verdaderas sobre Chávez y el PSUV. Están cansados de las mentiras y los secretos, y ya no tienen miedo de mostrarlo.

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