BARRIO ADENTRO

Como el cerro no baja, subí yo a él. No creo en encuestas por eso quise formar mi propia opinión. Diversos analistas diariamente plasman sus pensamientod en relación a la actitud del pueblo tildándolo de pendejo, conformista y muchos adjetivos más. Así como las encuestas que indican el porcentaje de venezolanos que apoyan el “proceso”.

Pero la realidad se obtiene con el contacto directo con el soberano cosa ya imposible con los gobernantes quienes se han alejado y no los atienden porque ellos saben el poder que tiene la gente. Por eso solo los utilizan y manipulan para su beneficio personal, ¿creerán poder engañarlos eternamente?

“Que triste se oye la lluvia
En los techos de cartón
Que triste vive mi gente
En las casas de cartón…”

Para saber que piensa el pueblo ” mesmo ” lo busqué y lo encontré. Les traigo aquí un reportaje gráfico y el sentimiento real: ¿qué es lo que dice la gente ?,  ¿Qué es lo que piensan de la situación actual?, ¿Cuáles son sus necesidades?, Apoya el barrio plenamente al gobierno?, ¿Por qué no reaccionan ante tantas calamidades?

¿QUÉ FALTA PARA QUE EL PUEBLO SE ARRECHE?
¿EL PUEBLO ES BRAVO O ESTÁ BRAVO? ¿SOMOS O NO SOMOS UN BRAVO PUEBLO?

Conseguí algunas respuestas pero otras me quedaron sin responder… Hay cosas que no entiendo…

La experiencia que les voy a narrar es auténtica. Aquí está todo, lo bueno y lo malo. Nadie me lo contó. Hable con el barrio, “el barrio adentro” y bien adentro. Arriba en el corazón del cerro.

Mi interés es mostrar la verdad, así no nos guste. Esa verdad que no se puede tapar, la que se te pega a la piel. Es fácil dar nuestras apreciaciones de lo que suponemos o creemos, pero la verdad no es muy alentadora. La toqué con mis pasos y la sufrí con mis ojos.

Parte alta de Los Jardines del Valle… muchas veredas, caminos y un millón de escaleras…

La gente humilde y buena me abrió sus puertas. Viven en peligro inminente. Los cables de electricidad son un despelote. Ya tuvieron en una oportunidad problemas en las casas porque las puertas y todo el mobiliario daba corriente. Esta situación es grave, puede ocasionar la muerte ya que los trabajos eléctricos están hechos sin la más mínima condición de seguridad.

Tienen techos de zinc pero no les falta el DIRECTV. Ni de vaina se calan una cadena… Los pasillos son bien angostos. Parecen cuevas, laberintos. No sabes que te vas a encontrar en cada vereda…

Después de haber subido muchas escalones me llevaron a una casa donde se acababa de caer una pared. Cuando me dijeron pared pensé que serían bloques, pero no, esa “pared” eran sólo pedazos de madera y latas. Eso ocurrió a causa de las suaves lluvias de estos días. Imaginen que ocurrirá con caiga un sendo palo de agua…

¿Techos?. Esos no son techos… Eso no es casa sino un rancho y viven en él 4 familias. En el cuarto, el piso se hundió y quedó parte cemento y parte tierra.
Hace algunas semanas se les derrumbó una pared de bloque. Se cayó la señora enterrando la pierna en la tierra… hasta se fracturó. La cocina… misión: ollas vacías… sin comentarios…

Esta es la ventana de la esperanza. Adentro solo hay oscuridad… El baño, el sitio destinado al aseo personal es el más antihigiénico. Otra toma de la pared que se cayó, quedaron a cielo abierto…

El patio y la mascota…

Seguimos subiendo y no entiendo por qué tanta miseria. No son felices pero no tienen fuerzas para protestar…

“Viene bajando el obrero

Casi arrastrando los pasos

Por el peso del sufrir.

Mira que es mucho el sufrir

Mira que pesa el sufrir.

Arriba deja la mujer preñada

Abajo está la ciudad

Y se pierde en su maraña

Es su vida sin mañana…”

Los espacios son tan reducidos como reducida es su intención en vivir mejor… La verdad no sé como suben esas escaleras todos los días. Imaginen si tráen bolsas o un niño en los brazos. Yo rodaría… Entonces tomamos el Jeep (donde caben ½ docena de personas cual sardinas) el cual quien subió por calles inclinadas, angostas, barrancos, huecos, a paso de motor forzado por la subida. Pensé que iba a la cima pero no de la gloria sino de la miseria… del mundo oculto tras esas lucecitas que vemos en la montaña cuando cae la noche…

Arriba hay varios barrios: el Negro Primero, el Robles, el Sorocaima y muchos más. En la lata de sardinas que nos subió la gente iba con rostros tristes, cansados, diría yo desolados… y yo bromeando pero no lograba captar sus miradas perdidas. Solo una señora amablemente se atrevió a contestar mi pregunta: ¿cuáles son sus mayores problemas?… Me dijo: “los servicios. El agua llega 1 vez cada 15 días. A veces hemos estado un mes sin agua”. ¿Y cómo hacen? le pregunté: “Pues pipotes”. Bueno ¿y por qué no protestan?… “Ay mija, estamos cansados. “Nadie nos para bola.” En la foto pueden observar las aguas pero las negras que se desbordan cuando llueve.

“Ahí cae la lluvia,

Viene, viene el sufrimiento

Pero si la lluvia pasa,

¿Cuándo pasa el sufrimiento?

¿Cuándo viene la esperanza?”

Escaleras rotas, grietas, huecos… Este gente tiene una habilidad. Hay que ser alpinista para no caerse… Escaleras al aire, sin barandas. No sé como no me maté y aterricé suelo abajo…

La abuelita no me supo responder mis preguntas. Está en otro mundo, aislada de nuestras vidas. Coño ya son más de 80 años. Creo que todos nos olvidamos de ella, de ellos… los políticos, los ciudadanos, los venezolanos, todos nos olvidamos.

Basura por doquier. No la recogen todos los días. Bueno, si allá abajo en la ciudad tenemos el gran problema de recolección, imaginense acá arriba, para que suba un camión…

Mientras más arriba, más rancho son los hogares… Las calles por donde transitan los vehículos son estrechas y llenas de HUECOS. Escaleras y más escaleras… infinidad de escaleras…

Aguas negras… Cuando llueve el agua mugrienta se mete a los ranchos. Se requiere embaular esto vale…

Basuras del Barrio… Caminos de tristeza y de bandas armadas…
Me cuentan que cada barrio tiene su banda de malandros y dicen que esas bandas son tan fuertes que nadie puede hacer NADA. El que intente delatar, está muerto. Cuando hay allanamientos por el asesinato de alguien, no pasa nada. Pagan y salen libres. Si llaman a policía les dicen: “Ya vamos pa’ allá… y no van. Son prisioneros del miedo, la miseria y el abandono…

Unos encima de otros. Este es el verdadero Barrio Adentro, cuesta arriba. ¿Quien va a tener fuerzas para luchar? Estan cansados, agotados de sólo tratar de conseguir el pan de cada día.

Esto sí fue de terror. Tan rápidas que no se dejan ver bien pero allí estaban: 3 millones de RATAS. Casi me desmayo, pero una señora me dijo: “¿usted no es guerreraVamos pues, échele bolas… jejeje…”

Para que la nave me transportara cerro arriba tuve que asumir la posición de Houdini pa’ poder entrar en ella. El barrio me abrió sus puertas y fueron muy amables, como lo es el venezolano en su gran mayoría… Y les dije muchas veces: Ustedes son venezolanos, tienen derechos. El estado debe ayudarlos, está en la Constitución. Debe darles la mayor suma de felicidad posible… ¿Ustedes son felices?” Me respondieron que no.

Los niños de la patria, la tuya… la mía…

“Niños color de mi tierra

Con sus mismas cicatrices

Millonarios de lombrices

Y, por eso:

Qué tristes viven los niños

En las casas de cartón

Que alegres viven los perros

Casa del explotador…”

Me dió mucho miedo pero le agradezco a la gente buena que me recibió. Hoy aprendí a ser más humilde…

Les dije: “Ésto no es vida, ésto es sufrimiento.” Pero la verdad es, ellos no tienen esperanza. Fueron cordiales conmigo pero temor es lo que sobra en esos cerros… y costumbre… esa es la realidad.

Hay muchos con deseos de vivir mejor, de superarse. Encontré algunas viviendas humildes pero arregladitas, pintadas, sencillas, limpias. Aunque lo que no hay es REAL, lo que sí hay es MIEDO, mucho miedo. Nadie habla con desconocidos, les temen.  Ellos están tan solos… algunos si van a las misiones, otros no, pero es que no tienen nada más…

Hay que pisar el barrio para sentirlo y eso no lo podemos hacer desde nuestro mundo cómodo. Es fácil hablar despectivamente de ellos si no sabemos lo que viven…

Mis cordiales anfitriones del Barrio Adentro se rieron de mí por mi agilidad al  subir las escaleras poquito a poco, pasito a pasito. Realmente no sé como no rodé por esos escalones… En esta escalera se cayó una señora y se fracturó, ¿ven?. No hay barandas, no hay pasamanos, no hay de donde agarrarse. ¿Serán estas las escaleras al cielo de que habló Led Zeppelin?

Pero ni locos se calan una cadena… VIVA DIRECTV. Llegamos a tierra firme… Ufff… De despedida me dijeron: “Estás de suerte, los malandros no andaban por ahí…”

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