El pueblo indignado en la calle

pueind11Una Tribuna para voces del decoro

Por Miguel Sanmartín

Para El Universal

Año intenso en conflictividad el que transcurre. No sólo porque aumentó el número, frecuencia, intensidad y los espacios de la protesta ciudadana sino porque también se multiplicaron los motivos del descontento popular. Siendo el rasgo más resaltante, recurrente y preocupante para el régimen opresor-represivo que esta oleada de reclamos tiene como protagonistas a sectores sociales-laborales hasta ahora “consustanciados” con la oferta (insatisfecha) de redención (compra-conciencias) del Comandante Hiperlíder Paseante y su “proyecto” estatista-castrocomunista.

Las marchas y protestas de hoy no sólo proclaman consignas políticas o expresan repudio contra un caudillo y su régimen forajido, cínico, fabulador, segregacionista, nefasto, ineficiente, corrupto e infamante. Delatan la indignación, frustración, desesperanza, angustia, incertidumbre e impotencia de toda una sociedad (defraudada por un régimen inmoral con pretensiones hegemónicas a perpetuidad) agobiada por el agravamiento de los males y carencias que le prometieron serían resueltas para su dignificación y mejor nivel de vida, lo cual no ha ocurrido.

pueind20Hoy se intensifican las demostraciones de inconformidad contra la barbarie, injusticia, desigualdad, violación de los derechos ciudadanos y libertades públicas. También en rechazo a la promulgación de leyes totalitarias, contrarias al espíritu de la Constitución y vocación democrática del venezolano. Y es significativo y resulta muy inquietante para el régimen la constante incorporación a estas protestas de sectores antes “patria o muerte” con el Comandante Hiperlíder (cuando no las organizan ellos mismos), en defensa de necesidades fundamentales: seguridad, vivienda, trabajo, salario digno, salud, educación, agua, electricidad, transporte, vialidad y otros servicios básicos hoy deteriorados o inexistentes.

pueind21Este legítimo y efectivo recurso ciudadano -protestar pacíficamente- debe ser potenciado y extendido. Es el instrumento idóneo de la sociedad democrática (opositores y oficialistas de espíritu libre) para expresar su compartida indignación-desaprobación contra, primero, el golpe de estado propinado a la Constitución y, segundo, rechazar la imposición de un proyecto político militarista, anacrónico e ilegal, cuyas nefastas consecuencias tienen sus más dramáticos ejemplos en Cuba, Zimbabue, Corea del Norte, etc.

pueind22Los tiranos tratan por todos los medios de impedir la protesta ciudadana. Y eso es lo que viene. La indignación es mayúscula. Incontenible. Porque le temen a la sociedad activada, los autócratas no toleran el reclamo popular. Les aterra la resistencia y el rechazo contra sus modelos estatistas (este, además, es comunista). Contra sus desafueros, pretensiones hegemónicas y las fatuas consecuencias de sus dislates e inconvenientes relaciones. Hoy más que nunca las calles son del pueblo.

pueind18


Miguel Sanmartín
msanmartin@eluniversal.com

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